Reflexión. La Iglesia Evangélica en la Posmodernidad. By Fabian Massa.


Hablando con mi amigo Sergio sobre cómo está hoy la Iglesia, me recomendó el artículo CULTO, TEOLOGÍA Y POSMODERNIDAD[i] del Teólogo  César A. Henríquez M., del cual les transcribo una sección:

La modernidad valoró y colocó en un lugar de privilegio a la razón como único criterio de verdad, pero la posmodernidad ha optado por absolutizar  los sentimientos[ii]. La célebre frase del filosofo Descartes “pienso, luego existo”, pasó a la prehistoria y ha sido sustituida por “siento, luego existo”. 
El mundo posmodernidad está lleno de “espiritualidades” a la orden de quienes quieran “sentirse bien” interiormente. Las soluciones no están fuera sino dentro de cada quien, sólo hay que sumergirse dentro de nuestro mundo interior y extraer la paz y felicidad que allí se encuentran. Como ya no hay futuro ni utopías, no hay que ir hacia delante, sino hacia dentro, hacia lo privado y lo íntimo. El mundo no puede ser transformado, sólo puedes cambiarte a ti mismo.  Para producir estos cambios es imprescindible satisfacer las necesidades sensoriales. Mikel de Viana señala: “lo que transmiten los medios masivos no es la “realidad”, sino un espectáculo hiperrealista dirigido a despertar emociones lo más intensas y fugases posible…”[iii]. Las grandes concentraciones postmodernas no son motivadas por ideas o proyectos, sino por la búsqueda de sensaciones colectivas que se expresan luego en  clave de religión y espiritualidad[iv].  “No hay que pensar, solo hay que sentir”.  “No hay que razonar sólo hay que experimentar”. “Pon tu mente en blanco y déjate llevar”. Estas son las consignas que se dejan escuchar y que promueven una espiritualidad que se desconecta de la realidad y que conduce a una atmósfera distinta a la de los seres humanos.

                Este énfasis en la experiencia es fácil encontrarlas expresadas en el culto de las iglesias evangélicas,  que han hecho de lo sensorial  el centro de sus celebraciones.  Dios se hace presente “para hacerme sentir “bien”, para hacerme vibrar de gozo, para provocar en mi las emociones más fuertes, para “llenarme” de paz. La alabanza, que ahora ocupa más de 70% del tiempo del “culto”,   se convierte en espacio de “psicoterapia espiritual”, y la hegemonía de los sentidos se hace presente por medio de cantos cuyos contenidos  abundan en expresiones tales como: “sentir”, “palpar”, “tocar”, “ver”, “llenar”.[v] Los pastores no son los teólogos de estas iglesias, sino los músicos, compositores y cantantes de la nueva “alabanza restaurada”.

                La Biblia se subordina a la experiencia, la cual se hace normativa para toda la iglesia y el propósito del culto es provocar y estimular las emociones de los adoradores a fin de que puedan experimentar la presencia de Dios  y ser mejores creyentes.  La espiritualidad se confunde con “emotivismo” y evasión de la realidad. La contemplación predomina sobre la acción y lo individual sobre lo colectivo. Todo esto se alimenta gracias a la música sensorial que hoy se produce en el medio y a la habilidad de los directores de bombardear emocionalmente a  los buscadores del “nirvana instantáneo”. Gisela Yohannan, haciendo referencia a este tipo de celebraciones dice:

“A menudo, la primera impresión, los aplausos, los testimonios, la adoración, el llamado al altar, el ejercicio de los dones, etc., parecían tan reales como los de un verdadero avivamiento o verdadera acción del Espíritu Santo. Pero lamentablemente luego de unas pocas visitas me di cuenta de que mucho de esto era creado y recreado igual que al presionar un botón[vi].”

                El antiguo legado de la reforma expresado en la exposición verbal de Biblia ha dejado paso a los momentos de alabanza que representa lo más importante y el eje sobre lo cual gira el culto en la postmodernidad. Plutarco Bonilla nos alerta ante esta realidad advirtiéndonos que:

   … son preocupantes algunos fenómenos que están proliferando entre la iglesia evangélica, uno es particular de esos fenómenos es sobremanera inquietante. Nos referimos al desplazamiento de la Sagrada Escritura hacia posiciones secundarias, en favor de la entronización de la experiencia cristiana: los sentimientos[vii].

                Esta inclinación litúrgica  magnifica la experiencia mística, ya que orienta las celebraciones hacia la producción y búsqueda de sensaciones y emociones que muy bien pueden ayudar a sentirse bien al momento, pero cuyos beneficios no tienen ningún tipo de trascendencia en la vida. Jorge A León, pastor y psicólogo  subraya que  “la experiencia mística es la vivencia espiritual de creyentes mentalmente sanos, (pero) el delirio místico, por el contrario es una de las claras manifestaciones de la enfermedad mental[viii]”.

                La adoración en la modernidad estaba marcada por la razón, mientras que en la postmodernidad por las emociones. La primera nos enseñó a adorar con el cerebro, la segunda con los sentimientos.

Me ayudó mucho leer este artículo, porque ye percibía muchas de estas cosas pero cada vez que decidía hablar de ellas me encontraba, la mayoría de las veces, sin un interlocutor válido. Ahora entiendo que quizá estoy “desfasado” queriendo “razonar las cosas” en una época en que el 95% de la Iglesia “las siente”.

Todo esto se alimenta gracias a la música sensorial que hoy se produce en el medio y a la habilidad de los directores de bombardear emocionalmente a  los buscadores del “nirvana instantáneo”. En post anteriores he presentado cómo se manipula (generalmente de manera inconsciente) a la congregación con las canciones donde los estribillos se repiten a modo de letanía durante largos minutos[1]. Las personas confunden este estado mental alpha[2], que es totalmente físico y ligado a lo almático (sensaciones) con un estado de “Espiritualidad”.

La alabanza, que ahora ocupa más de 70% del tiempo del “culto” La música ha desplazado a La Palabra, la consecuencia está a la vista: En una congregación que visité hace poco, su pastor (el mismo desde hace 20 años) no puede predicar más que unos pocos versículos por culto, sin tocar más que temas básicos (importantes, pero elementales) porque su congregación no puede digerir “una comida más consistente”. Entonces este pastor debe darles leche en lugar de vianda (Hebreos 5.12) y vuelve sobre los temas primarios, fundamentales, tales como el arrepentimiento de las obras que conducen a la muerte, la fe en Dios,la instrucción sobre bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno (Hebreos 6.1-2 NVI). El tema es que este pastor no se ha dado cuenta de que él mismo ha contribuido al estado actual de la congregación, después de todo el los ha dirigido durante 20 años…El estado de esta iglesia es similar al de la mayoría, porque todas tienen el mismo sistema de enseñanza inductiva y facilista, que aplicado sobre una población que llega al Camino sin una base educacional, solo produce que nunca logren entender la Biblia por sí mismos, siendo el 90 % de ellos Pastor/Líder dependientes.

La tendencia actual es la de demostrar amor sin exigir: “No les digamos a los hermanos que estudien, que lean la Biblia, que se capaciten, no les pongamos carga. Por el contrario démosle todo facilitado” Pero esto no es amor sino sobreprotección[3].

El autor de Hebreos ya tenía este problema en los años ´60 del siglo I. El quería poder hacer pasar a su rebaño de los temas de Hebreos 5 a Hebreos 6, y es lo que la mayoría de los pastores anhelan en su corazón hoy. ¿Cómo se consigue? Cambiando la estrategia, sembrando otra cosa distinta a que se siembra hoy; la semilla que va a producir el cambio se llama Palabra de Dios y el sistema de siembra es Estudio sistemático de las Escrituras.

La Ley de la Siembra dice que se cosecha aquello que se sembró: Si seguimos con la música y las canciones de Hillsong United y toda la movida Show cristiano + cultos de poder (sin poder) cultos de milagros (sin milagros), visitas de  Profetas (que profetizan solo buenas noticias en lo económico-financiero) cultos de lo básico (no más de 5 versículos y dos concordancias), rogándoles a los hermanos que “Aunque sea lean 2 versículos por día[4]” vamos a conseguir más de lo que ya tenemos.

Es hora de cambiar, mientras seguimos dándole la mamadera espiritual a hermanos que se congregan desde hace más de 20 años, para muchos la Gran tribulación ya comenzó: E.I[5]. ya ha asesinado a más de 1.000 cristianos en los últimos ocho meses. La Semana 70 está por comenzar, ¿Estamos listos?



[2] Así como las ondas cerebrales Beta se hallan asociadas con estar en actividad, el estado Alfa se experimenta como sentimientos de bienestar, en particular, de no estar sometido a presión.
[5] E.I. =  Estado Islámico
[5] Ponencia presentada en la Consulta teológica: “La iglesia ante los desafíos de la postmodernidad”, convocada por el Seminario Evangélico Asociado del 4 al 7 de abril de 2002.

[5] Equipo Nueva Evangelización. Apuntes pastorales ante la postmodernidad. Revista SIC. Año LVIII/ Nro. 579. Caracas, Venezuela.  Noviembre 1995. Pág.404

[5] Mikel de Viana.  El cuerpo: dulce cárcel de Narciso. Revista SIC. Año LIX. Nro. 588. Caracas, Venezuela. Septiembre-Octubre 1996. Pág. 342

[5] Escobar Samuel y Salinas Daniel. Pág.  221

[5] Op. cit. Pág. 213

[5] Yohannan Gisela. Avivamiento, imitación o realidad. Revista Apuntes Pastorales. Vol. Xiv. No. 3.  Pág.32











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