Reflexión. La Iglesia del Siglo XXI, con la información del Siglo IX. By Fabian Massa.


Desde siempre, tradicionalmente se tuvo a Moisés por autor del Pentateuco, a pesar de la problemática que surge solo de hacer una lectura detenida y prolija del mismo. Recién a partir del Siglo XIII se puede decir que comenzó el período de la crítica bíblica, pero ya desde el Siglo X el Jeque Ibn Jazm y el Rabino Abraham Ibn Ezra  hicieron notar la problemática que surge de afirmar  la Autoría del Pentateuco en exclusiva de Moisés. Aquí solamente expondré algunos de los problemas más obvios:

                 I.            El relato de Moisés acerca de su propia sepultura.
Esta es, por lejos la más contundente prueba y el anacronismo más evidente de la no autoría exclusiva de Moisés[1]. En Deuteronomio 34.5 el Profeta muere, sin embargo el relato continúa hasta el versículo 12, que marca el final de Deuteronomio y del Pentateuco. Por razones obvias, Moisés no pudo haberlo terminado. Según la Tradición del Talmud[2], fue Josué quien completó el capitulo, sin embargo, el texto ningún hombre conoce de su sepulcro hasta el día de hoy (Dt. 34.6 RV60) y …en aquel tiempo el cananeo estaba en la tierra (Gen.12.6) indicarían que el autor no podría haber sido Josué (un coetáneo, como afirma el Talmud) sino una persona que vivió mucho tiempo después, cuando Palestina ya no estaba ocupada por los Cananeos.


               II.            Los anacronismos
Los anacronismos son preferidos por los detractores de la Biblia para “demostrar” que no es un libro inspirado por Dios. Sin embargo, todos estos argumentos anti bíblicos quedarían anulados si consideráramos la posibilidad de que el Pentateuco fuera escrito por más de un autor y reeditado en un largo período de tiempo. Ya en el Siglo XI, en Córdoba (España) un árabe de gran cultura, llamado Ibn Jazm, deseando mostrar que el Islam es la verdadera religión y que el judaísmo y el cristianismo son falsos, indica los numerosos errores teológicos, cronológicos, etc. del Pentateuco y concluye que no pudo ser escrito por un profeta (Moisés), sino que es básicamente obra de Esdras.  En el mismo Siglo, el gran rabino Abraham Ibn Ezra (Toledo 1092 - Calahorra 1167), en su Comentario al Deuteronomio, se da cuenta de que algunos textos del Pentateuco difícilmente pueden ser atribuidos a la mano de Moisés, por ejemplo cuando en Deuteronomio 1.1 se habla del “del otro lado del Jordán” expresándose desde el punto de vista de alguien que está en la Palestina (cuando se supone que Moisés y el pueblo no habían ingresado aún, sino que estaban en Transjordania) o por ejemplo, cuando el texto se refiere a Moisés en tercera persona: Deuteronomio 31.9 (El típico relato en tercera persona de un recopilador o editor). Pero, como teme la persecución religiosa, expone su pensamiento de modo enigmático y con gran cuidado.


Veamos otros anacronismos:

a.       Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. RV60 Gen. 12.6  La explicación y el cananeo estaba entonces en la tierra evidencia que el autor escribe en una época muy posterior al hecho que narra.

b.      14 Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Gen. 14.14 RV60. Dan estableció su territorio mucho después de la muerte de Moisés, cuando ya los Israelitas habían ingresado en Canaán y habían empezado a conquistar la tierra. El territorio de Dan se fija en Josué 19.40-48.

c.       En Gen. 36.31 – 43 el autor da toda la genealogía de los reyes de Edom, que excede con mucho la vida de Moisés. Prácticamente  encontramos la misma sección repetida de manera casi exacta en 1° Crónicas 1.43-54, utilizando la misma fórmula toledot:”Reinó Zultano en Edom, y el nombre de su ciudad fue Tal; Murió Zultano[3] y reinó en su lugar su hijo Fulano…”continuando así hasta completar la serie. Tradicionalmente se le atribuye a Esdras (458-398 a.C.) la redacción de Crónicas, hay estudiosos que afirman que pudo haber sido compuesto por un levita anónimo en al 300 a.C. que aprovechó los escritos de Esdras. Lo que sí es seguro, es que la obra es post exílica entre el 400 y el 300 a.C.[4]. La gran similitud entre ambas secciones nos invita a pensar que es posible que fueran escritas por el mismo autor postexílico entre el 400 y el 300 a.C.

d.      “6 ningún hombre conoce de su sepulcro hasta el día de hoy “Deuteronomio 34:6 RV60, lo que implica que el autor vivió bastante tiempo después de la muerte de Moisés.

e.      En Gen. 7.2 Dios le indica a Noé que cantidad de animales “puros” e “impuros” debía cargar en el Arca. Categorizar a los animales de esta manera es ajeno al tiempo real donde transcurre la acción del relato (los puros son los aptos para la alimentación y/o los sacrificios) Tal clasificación es muy posterior, siendo dada en Levítico 11.1-31 cf. Deuteronomio 14.3 -21.


             III.            La alternancia entre el uso de la 1° y la 3° persona por parte del autor.
Si bien, en el período pre crítico no se tocaba la problemática de la autoría, no escapo a los rabinos y teólogos cristianos que es muy difícil que un autor escriba de él mismo en tercera persona, como hemos visto anteriormente (Ex. 24.3-7 y Dt. 31.24). Tanto el Jeque Ibn Jazm como el Rabino Abraham Ibn Ezra, hicieron notorio en sus comentarios este punto.

A esto habría que agregar

  • Los relatos duplicados y triplicados.
  • El uso de distintos Nombres de Dios a veces dentro del mismo capítulo.
  • La percepción de que hay fragmentos que parecen extraños dentro de los textos.
  • Los cambios de vocabularios y expresiones.


Para ver estos puntos, puedo recomendarles un excelente apunte de la U.C.A[5](en español)* firmado por Claudia Mendoza en 20/03/2007, que da un resumen histórico de la Crítica Bíblica hasta aproximadamente el año 1970, en el siguiente vínculo:



A pesar de toda esta información, que está disponible en cualquier librería especializada, y también de manera gratuita en Internet, en los Institutos Pentecostales se sigue enseñando a Moisés** como único autor del Pentateuco, y no se permite hablar de una problemática que es real y que cae de madura luego de una lectura cuidadosa de los textos bíblicos. 

¿Por qué seguir encerrados en una tradición que niega la realidad? Lo mismo se hace con el Nuevo Testamento, por ejemplo, se sabe que Marcos termina (o está inconcluso) 16.8 pero sin embargo se siguen haciendo prédicas del 16.9 al 20, que es un material apócrifo. 

Podemos citar también el mantener la versión Reina Valera 60 cuando se tienen versiones mucho más seguras en la traducción, como la Biblia de Jerusalén o la Biblia Textual, que incluso trae los textos masoréticos insertados dentro del texto bíblico.

Las preguntas son ¿por qué se niega la información?, ¿por qué aferrarse a una tradición que no aporta fe, sino solo ignorancia? ¿Por qué seguir en el siglo IX cuando estamos en pleno siglo XXI?

Una respuesta posible es que es más manejable una congregación que no piensa por sí misma, que no tiene una visión crítica para saber tomar lo bueno y desechar lo malo, sino que absorbe lo que se le da de manera sumisa.

El pueblo perece por falta de conocimiento, no del griego o del hebreo, sino de entender por sí mismo lo que Dios dice, sin necesidad de que se lo revele “El Ungido”. El Nuevo Pacto que Dios ya nos dio consiste precisamente en poder tener la capacidad de entender La Palabra:

31 »Vienen días —afirma el Señor — en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. 32 No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el Señor —.
33 »Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor —: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 34 Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el Señor —. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.» Jeremías 31.31-34 NVI

Es necesario enseñar al pueblo a leer y entender para que pueda vivir conforme a la Voluntad de Dios y también comprender el lenguaje profético, lo cual es necesario para discernir las señales de los Tiempos del Fin.

La Semana 70 está por comenzar, ¿va a seguir enseñando al pueblo lo que tiene que pensar (es decir, lo que Ud. como pastor quiere que piense)? ¿O lo capacitará para que piense por sí mismo, a fin de que entienda lo que Dios quiere? Considere que Jesús (siendo quién era) le enseñaba a la gente a pensar, sin imponerles Su pensamiento.





[1] Toda la problemática surge de considerar a Moisés el único autor del Pentateuco, la misma desaparecería si se considerara lo obvio, que Moisés escribió algunas partes y otras fueron adicionadas después.
[2] El Talmud (תלמוד) es una obra que agrupa los comentarios rabínicos de la Torá.
[3] Fulano, Sutano, Mengano, etc… nombres ficticios o de personajes hipotéticos. http://es.wikipedia.org/wiki/Sin_nombre
[4] Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia Nelson, Ed. Caribe, página 240.
[5] U.C.A. Siglas de la Universidad Católica Argentina.

http://www.tesorosdesabiduria.com/2014/08/reflexion-la-crisis-de-la-educacion.html 
http://www.tesorosdesabiduria.com/2014/08/reflection-crisis-of-christian.html

Jeque Ibn Jazm, Rabino Abraham Ibn Ezra, Crítica bíblica, Enseñar a pensar, Pentateuco

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